domingo, 30 de diciembre de 2007

Metafora VII

Una noche hace algún tiempo
Entré en un jardín sin dueño
Era un espacio pequeño
Que convertí en mi pasatiempo.

Encontré una flor pequeña
Una bonita flor
Aquella noche era tan risueña
Que fue mi musa, mi calor.

Volví cada día para regarla
Ver su hermosura, su color
Cuidé de ella, de no ahogarla
Respiré de su perfume incitador.
Poderoso cual licor
Despertó mis sentidos de escritor.

Pero una tarde la perdí
Sabiéndolo anticipadamente
Pues un jardinero yo vi
Mirando mi flor de frente.

Arrancó mi flor por dinero
Y en mi corazón se hizo un agujero.
Destruyó mi sueño, mi inspiración
Para volverla un obsequio, parado en un sillón

Marchitándose a los días
Pero lejos de mí
Olvidada estarías
Y yo pensando aun en ti.

Adiós preciosa flor
Pensaré aún en lo vivido
Aunque te eche mañana al olvido
Estas letras serán en tu honor.













viernes, 7 de diciembre de 2007

Puedo




Puedo escribir mil palabras bonitas
Y no saber decirlas
Creer que estas son infinitas
Y aún así no poder vivirlas.

Puedo besar y olvidarme de todo
Pero no puedo dar amor
Pues lo intento y de cualquier modo
No consigo abrazar ese calor.

Puedo sentir que vuelo en mi poesía
Pero caigo al precipicio al despertar
Y ver que solo en mis sueños existía
Ese paraíso al que solía llamar mi hogar.

Puedo sentirme único en el mundo
Pero entristezco al ponerme a pensar
Que camino solo hacia este rumbo
Que no hay mitad para un número impar.

Puedo crear una historia fantástica
Y ser valiente enfrentando a cualquiera
Cambiar el texto de una manera drástica
Para ir a llorar a donde nadie me viera.

Pues soy de carne y hueso
Siento dolor y alegría
Algunas veces tropiezo
Y otras veces podría
Podría evitar un error
Que pueda causar dolor
En mí ya confundida vida.